Aspiraciones de Jovino Novoa
Fuente: Revista Ercilla
Jovino Novoa está feliz ejerciendo la presidencia del Senado, cargo para el cual fue elegido por una mayorÃa integrada por la Alianza opositora con el respaldo de algunos congresales que se marginaron de la Concertación.
Estima que la polÃtica pasa por un perÃodo en que mucha gente no desea participar por el desprestigio de ella. Señala que la UDI ha tenido éxito en su labor de acercarse a las juventudes y a los sectores populares. Esa es la causa esencial del éxito electoral de ese partido, que en pocos anos ha logrado convertirse en el de mayor votación, el más numeroso en sus bancadas de diputados y senadores y con gran poder municipal. Propone una fórmula de cuatro puntos para realizar un buen gobierno.
En materia presidencial, estima que Frei cometió un error serio en el acto de celebración del triunfo del NO del pasado 5 de octubre y destacó que haya sido refutado por personalidades de la Democracia Cristiana, como Patricio Aylwin y Gabriel Valdés.
Piensa que todo indica que Sebastián Piñera ganará las elecciones en la segunda vuelta del mes de enero del año próximo.
¿Cómo ha sido su labor como presidente del Senado?
Tengo una muy buena impresión de lo que es conducir el Senado. No tengo ningún problema en reconocerlo. Estoy feliz como su presidente. Es harto trabajo, me han tocado desafÃos importantes. DirÃa que los dos principales son: haber puesto en marcha la ley de transparencia. Creo que, como Senado, hemos estado a la altura de la tradición y hemos podido cumplir con una ley que es exigente. Hoy dÃa hay un cambio en cultura, hoy dÃa las cosas hay que tenerlas sobre la mesa, todo el mundo debe saber lo que hacen sus autoridades, cuánto ganan, cómo gastan la plata que aportan todos los chilenos.
¿Cree que hay preocupación de la gente por saber esas cosas?
—Creo que las preocupaciones terminan cuando las saben. El dÃa antes de que entrara en vigencia la ley, pusimos toda la información en la página web y algunas cosas que nos faltaron, las actualizamos al mes. El primer mes hubo mucha petición de información, toda se ha entregado y hoy dÃa estamos con las cartas sobre la mesa. Se entiende mucho mejor cuál es nuestra función. Nosotros también hemos tenido que revisar ciertas prácticas, lo que es bueno que toda autoridad o institución haga cada cierto tiempo.
¿Qué prácticas se han revisado?
Por ejemplo, el uso de los pasajes aéreos nacionales. Eran pasajes que estaban de libre disposición. Vimos que habÃa que cambiar eso y se cambió. Ahora están disponibles para el senador y sus funcionarios, exclusivamente.
¡Y la rendición de cuentas?
Los documentos, los comprobantes, se mantenÃan en poder de los senadores. Ahora se entregan y la TesorerÃa del Senado revisa. Todo es más claro. La gente lo reconoce. Y dado que enfrentamos también un año de dificultades económicas, hicimos un esfuerzo de reducir gastos. De la presidencia, vicepresidencia o de viajes internacionales, en impresiones, consumos básicos… Estamos ahorrando como un millón de dólares. Eso es positivo. No es despreciable el ahorro, pero lo que más importa es la señal que se da. Somos conscientes de que somos pagados con dinero público de todos los chilenos, que hay que gastarlo bien, sin derrochar. Hay que mantener sanas prácticas de administración. En ese primer desafÃo, hemos contado con el apoyo de todos los comité, hemos trabajado duro y ha funcionado bien.
“¡Cuál es el otro desafÃo?
Estamos en un año de elecciones y en estos tiempos los ánimos se caldean. Uno podrÃa pensar que, en definitiva, el fragor del combate, la contienda se iba a trasladar a la sala, pero eso no ha ocurrido. Hemos mantenido un nivel del debate, un nivel elevado y tradicional”.
¿Cómo ganó la presidencia?
—Fui elegido por la oposición, por una mayorÃa distinta, la Alianza más la bancada independiente. No fui elegido por consenso. La Concertación no votó por mÃ, incluso algunos senadores, después de la elección, se retiraron, una señal muy poco amistosa. Pero todo eso pasó y ahora soy un senador de la oposición presidiendo el Senado y puedo decir que todos los senadores tienen garantÃa absoluta. No es mérito mÃo, sino de todos. El debate se ha mantenido en muy buen pie. Lo que dije era que no iba a permitir que el Senado se transformara en una especie de altavoz de las campañas electorales, en un ring de la campaña.
¿Yeso no ha ocurrido?
—No, para nada, faltan dos meses para la elección y, hasta el momento, vamos bien.
Tiene un vicepresidente que no es de la Alianza ni de la Concertación.
Claro, pero forma parte de la mayorÃa. Y lo tercero que hemos tenido como mesa, y creo que el Gobierno lo tiene que reconocer, es un espÃritu legislativo tremendamente constructivo. Si uno revisa las votaciones de las leyes, es posible apreciar que se aprueban prácticamente por unanimidad. Eso demuestra un grado de madurez en el paÃs que es muy bueno. Chile es respetado en América Latina por la solidez institucional, por una calidad de la polÃtica superior al resto de América.
LA UDI
¿Cómo y por qué surgió la UDI en tan poco tiempo, para transformarse en el primer partido polÃtico de Chile?
Son varias razones. Hay una expresión de algo que en la derecha tradicional no era un signo distintivo, esta cosa intelectual. Hubo un movimiento universitario que le dio un carácter intelectual, un peso polÃtico, una posibilidad que la tenÃa el gremialismo de los “chicago boys”.
Los economistas le agregaron su parte y se creó una especie de corriente de pensamiento más que una corriente polÃtica. Siendo una corriente de pensamiento y habiendo apoyado al Gobierno Militar, tenÃa una vocación popular muy marcada. Creo que esa mezcla de un movimiento y una corriente de pensamiento, un carácter generacional —porque éramos un grupo de amigos muy unidos, con una formación muy similar—, más esta vocación popular, generaron muy buenos ingredientes para un partido polÃtico. Y como los ingredientes siempre requieren un cocinero, el gran cocinero fue Jaime Guzmán. El fue, dentro de nuestro sector, probablemente el polÃtico más brillante del siglo XX, en cuanto a la capacidad de generar un movimiento polÃtico nuevo, la precocidad —porque fue influyente desde muy joven—, el haber sabido conducir este movimiento a través del Gobierno Militar —no es fácil participar en un gobierno militar—, teniendo siempre presente que lo que se busca es un proyecto polÃtico permanente, que vaya más allá de un gobierno. Jaime tuvo todas esas virtudes, entonces, creo que estaban ahà los ingredientes y, además, un grupo de personas, y ahà me excluyo, porque era un poco mayor que él. Eramos muy amigos, pero los Coloma, Longueira, Chadwick, Pato Valero, son personas que se han dedicado toda su vida al servicio público, desde la universidad y no sé cuántos partidos puedan decir lo mismo. Me excluyo, porque era mayor, pero también he trabajado en la UDI desde la universidad.
¿Cómo fue su relación con Mónica Madariaga, cómo la conoció y qué piensa de ella?
Estuve tres años en el Gobierno Militar como subsecretario, entre 1979 y 1982, y en ese perÃodo la conocÃ. Era ministra de Justicia cuando nosotros estábamos empeñados en sacar adelante la Constitución del 80 con el ministro del Interior Sergio Fernández y el canciller Hernán Cubillos. Estábamos en una etapa, a mi modo de ver, importante del Gobierno Militar. Hoy dÃa la gente mira hacia atrás y a lo mejor no se da cuenta, pero la Constitución del 80 significó, primero, ponerle plazo al Gobierno; segundo, limitar la autoridad, porque después de promulgada la Constitución del 80, la Junta ya no podÃa cambiarla, pues requerÃa un plebiscito, y tercero, fijar un proceso que al final se cumplió. Ganó en el plebiscito la opción No y como decÃa la Constitución, al año siguiente se hicieron las elecciones.
¿Se ha reconocido esto al Gobierno Militar?
La gente, por conveniencia polÃtica, no re conoce, pero en el homenaje que se le hizo a Edgardo Boeninger, muchos destacaron que él tuvo éxito en su gestión polÃtica porque dijo “usemos las herramientas del propio Gobierno Militar para llegar a la democracia». HabÃa herramientas, que se pensaron en el año 80, para que el Gobierno Militar terminara y se transitara pacÃficamente a un gobierno democrático. No fue fácil hacerlo en su momento, siempre en todo gobierno hay “consejeros” que le dicen al presidente: “usted es lo mejor del mundo, no se vaya, ¿para qué entrega el poder?”
“Mónica Madariaga tenÃa un carácter especial, muy duro, pero ella fue muy leal en ese momento y participó en la Constitución y al final se plegó a esto que lideraba Sergio Fernández, al que, como ministro del Interior, le tocó impulsarla. Era muy dura en algunas cosas, pero tenÃa una capacidad muy grande. No se plegó a los que querÃan dejar esto asà no más y que no hubiera ninguna restricción”.
LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL
¿Qué le parece la campaña presidencial?
—Como dijimos, no hay campaña, estamos trabajando bien en el Senado. Aumenté de dos a tres las horas de despacho de leyes y bajé de dos a una la Hora de Incidentes. Entonces, dedicamos un 50% más de tiempo a legislar proyectos.
¿Los Incidentes dejaron de ser lo que eran?
—Tengo la impresión de que, en ese sentido, se presentan más proyectos que antes. Hay algunos que dicen “mejor que no haya acuerdos tan importantes”.
“Estoy desilucionado de la campaña. Como no escondo mi preferencia polÃtica, todos la saben, puede que no sea todo lo objetivo que se requiera, pero creo que el bajo nivel de la campaña no es culpa nuestra. Creo que, desgraciadamente, en el comando de Frei —porque no creo que él esté en definición de esas lÃneas—, hubo una influencia fuerte de las campañas de Estados Unidos, de las campañas negativas. La forma que buscan destruir la personalidad o imagen de sus adversarios, como Sebastián Piñera, ha generado una campaña de “patadas bajo la mesa” y eso es una realidad.
Atacan a Piñera, como usted dice, pero sale Marco EnrÃquez defendiéndolo.
—SÃ, lo que pasa es lo siguiente: esa estrategia no la comparte toda la gente de la Concertación ni de la Democracia Cristiana. Fueron muy duras en la semana pasada, en la conmemoración del plebiscito del 5 de octubre, las expresiones de Frei y, especialmente, las opiniones de Patricio Alwyn y Gabriel Valdés.
“Hay gente que, obviamente, no comparte esto. Piñera no debiera entrar al debate, pero tiene un problema, que no rehuye el combate. Es una virtud ser un tipo con personalidad y carácter, pero en este caso, también le puede jugar en contra. Debiera más bien tratar de que estos comentarios le pasen por el lado”.
“Pienso que esta campaña no le está haciendo bien a la polÃtica en Chile y me preocupa eso. Un paÃs en que la mejor gente rehuye la actividad polÃtica, porque es un desprestigio, tarde o temprano termina mal. La función polÃtica de gobernar, de estar en el Congreso, es muy importante. No puede ser que el desprestigio haga que la gente rehuya esas funciones”.
¿Ha visto eso?
—En general, sÃ, por algo está el problema de que la gente joven no vota, que no se inscribe. Ahora está el desprestigio, porque atacar a un polÃtico hoy dÃa es gratis, no hay un costo social. Ahora, lo digo en general. Nosotros en la UDI no tenemos esa historia, porque tenemos mucha gente joven. Nos preocupamos de buscarla y tratamos de ofrecer un camino con una ilusión y esperanza. Tenemos un programa de jóvenes al servicio de Chile, son profesionales que se van a trabajar a sectores pobres: ingenieros, sociólogos, abogados y médicos recién recibidos que van y trabajan por 300, 600 mil pesos mensuales, que es lo que les puede pagar un municipio chico y ellos lo hacen porque, siendo jóvenes, con eso viven, y porque están haciendo una especie de servicio. Han pasado como 300, 400 jóvenes. Esto lo hace la Fundación Jaime Guzmán. En la UDI tenemos programas de jóvenes que van a vivir con dirigentes poblacionales y que salen entusiasmados. Tenemos el programa “VÃvelo”, en el que un dirigente del partido se lleva a vivir a un joven a su casa y éste sigue haciendo su vida normal, con la diferencia de que en vez de salir de sus casas de Providencia, Las Condes, Vitacura hacia sus universidades, lo hacen desde La Pintana o ConchalÃ.
¿Y ahà tienen militantes y activistas?
—Personas que, por último, conocen la experiencia. Además, nos sirve mucho, porque cuan do uno tiene un partido con dirigentes de los sectores populares, profesionales, senadores, diputados y jóvenes universitarios, si no se integra, pierde fuerza. Entonces, desde ese punto de vista, la experiencia nuestra no es mala, pero no es la experiencia del paÃs. En esta elección nosotros llevamos un buen número, unos 30 candidatos nuevos. Ojalá que todos pudieran ser elegidos, pero al menos tendremos algunos jóvenes y, hace ocho años atrás, metimos una oleada grande de jóvenes a la Cámara, pero, en general, ésa no es la voluntad del paÃs.
POSIBLE TRIUNFO DE PIÑERA
¿Qué piensa usted que deberÃa hacer Piñera en caso de triunfar? ¿Qué es hacer un buen gobierno?
—Pienso que hacer un buen gobierno es ser eficiente, ser efectivo, solucionar los problemas de la gente. No puede ser que nosotros gastemos en Chile, en salud, miles y miles de millones; que el presupuesto de salud en los 20 años del Gobierno de la Concertación se haya más que quintuplicado y sigamos teniendo los escándalos que se ven.
“A mà me hablan de revoluciones, de esto y demás. Yo sólo aspiro a que los hospitales funcionan. Y nada más que eso. Que funcionen y si logramos hacer los normales trabajos, estarÃa satisfecho. Que los médicos hagan su trabajo y los hospitales funcionen; que el profesor se prepare bien y haga buenas clases. No podemos tener un sistema de educación tan deficiente. Si uno revisa cuáles son las inquietudes de la gente: salud, seguridad, educación, empleo. Eso es lo esencial. Dejemos todo el resto de la parafernalia, que vamos a cambiar el paÃs, que vamos a cambiar esto y aquello… Dejemos todo de lado y hagamos primero la pega bien y después pensemos en otras cosas”.
“La gente pide que se hagan las cosas para que todo funcione. Nosotros vamos a un doctor que atiende al paciente, mandamos los hijos a colegios privados, pero a la gente, en general, se la atiende mal en los hospitales, cuando no hay remedio, no hay implementos, cuando no se identifica el Sida, cuando se mueren en hospitales públicos mujeres embarazadas o cuando cambian las guaguas en algunos centros de salud. Para estas cosas no hay que ser ricos. No hay que viajar a Europa. Simplemente hay que hacer la pega como corresponde y hace mucho tiempo que acá no se hace”.
“Yo creo que gran parte de eso se produce, y en eso puede ayudar el cambio de gobierno, cuando se piensa que el gobierno es un feudo, propiedad de un grupo y se cuotea el poder. Al final, nadie se preocupa de hacer bien las cosas. Sólo interesa mantener esa cuota de poder. Desde ese punto de vista, el cambio es importante”.
SITUACION ECONOMICA
¿Cómo observa la situación económica a futuro?
—Yo serÃa cuidadoso en pronosticar una recuperación, porque el mundo económico no tiene muy claro si salimos o no de la crisis. Esa materia habrÃa que mirarla con precaución; y pienso, en segundo lugar, que también ha habido, en algún sentido justificado, un manejo con manga ancha de los fondos públicos y esto nos puede rebotar más adelante. Se justifica en algunos sentidos ese gasto. Por ejemplo, cuando se dan bonos y lo recibe la gente, está bien, pero cuando la manga ancha es para mantener una serie de cargos polÃticos o programas igualmente polÃticos, no me parecen o, al menos, serÃa cauteloso. Se habla de una proyección de crecimiento del 5% para el próximo año. Ojalá que sea asÃ, pero pienso que puede haber un poquito de optimismo.