Crisis en Honduras
Columna publicada en www.senado.cl el 3 de julio de 2009
El martes de manera unánime el Senado aprobó un proyecto de acuerdo que expresó el rechazo de la Cámara Alta al quiebre institucional producido hace un par de días en la República de Honduras. La iniciativa plantea que el Senado de Chile apoya el reestablecimiento democrático en ese país y reitera la vigencia del sistema interamericano y de su principio de no intervención.
El miércoles en medio del cambio de mando en Panamá – donde asumió la presidencia Ricardo Martinelli – tuve la oportunidad de conversar con el depuesto mandatario hondureño, Manuel Zelaya, quien arribó de manera inesperada a ciudad de Panamá.
En ese oportunidad aproveché de entregarle a Zelaya el proyecto de acuerdo firmado por el Senado que repudia el golpe de Estado producido en Honduras, él agradeció el gesto de la Cámara Alta chilena y no dudo en comentarlo a los medios internacionales que estaban en el lugar.
Sin duda, el Senado de Chile, al igual que el Ejecutivo, los partidos políticos, y la comunidad internacional rechazan tajantemente la manera en que fueron solucionado los problemas internos de Honduras.
Si bien no comparto que Zelaya haya querido perpetuarse en el poder, realizando una consulta popular sobre la Constitución – a la cual se le cuestiona su legalidad -, no considero que el camino más adecuado para solucionar la crisis interna hondureña haya sido la intervención militar.
La idea de Zelaya de mantenerse en el poder, mediante una consulta popular no es nueva en América Latina, sin duda, los aires “bolivarianos” han calado hondo en varios países del continente, los cuales intentan instaurar sus ideas y perpetuarse en el poder con herramientas que les proporciona la democracia.
El llamado golpe de Estado en Honduras, dista de ser similar a los golpes de los últimos 30 años, puesto que no han sido los militares los que han asumido la dirección del país, sino que el presidente del Senado apoyado por el Congreso y el poder judicial. Lo anterior, no valida el quiebre de la institucionalidad en Honduras, sino que demuestra que en dicho país no existía el más mínimo consenso respecto a las ideas “bolivarianas” que intentaba instaurar Zelaya.
Por lo cual, lo idóneo sería que el presidente de facto, Roberto Micheletti abandonará el cargo y se restituyera como mandatario a Zelaya, siempre y cuando desista de hacer una consulta popular sobre la Constitución con el objeto de mantenerse indefinidamente en la primera magistratura.
PROYECTO DE ACUERDO DEL SENADO
PROYECTO DE ACUERDO QUE EXPRESA EL RECHAZO DEL SENADO DE CHILE AL QUIEBRE INSTITUCIONAL PRODUCIDO EN LA REPÚBLICA DE HONDURAS, APOYA EL RESTABLECIMIENTO DEMOCRÁTICO EN ESE PAÍS Y REITERA LA VIGENCIA DEL SISTEMA INTERAMERICANO Y DE SU PRINCIPIO DE NO INTERVENCIÓN.
Considerando:
1º El lamentable y grave quiebre institucional ocurrido en la República de Honduras, que derivó en un golpe de Estado en contra del Presidente en ejercicio José Manuel Zelaya Rosales, agudizando la crisis institucional en ese país.
2º La plena vigencia del Sistema Interamericano de la Organización de Estados Americanos, especialmente a propósito de la irrestricta protección y fortalecimiento de la institucionalidad democrática efectiva, los derechos humanos y las libertades fundamentales, a través de instrumentos internacionales como la Carta de la Organización de los Estados Americanos y la Carta Democrática Interamericana
3º La consagración en la Carta de la OEA, en su artículo 3º, del deber de un Estado parte de no intervenir en los asuntos internos de otro.
EL SENADO ACUERDA:
Expresar su condena al golpe de Estado ocurrido en Honduras contra el Presidente José Manuel Zelaya, llamando al pleno restablecimiento del Estado de Derecho en Honduras, y a su respecto por parte de todos los actores e instituciones involucrados en el proceso político hondureño, solicitando el involucramiento activo de la Organización de Estados Americanos en la plena normalidad institucional de ese país, conforme a la Carta de la Organización de los Estados Americanos, el derecho internacional y las disposiciones de la Carta Democrática Interamericana. Asimismo, concuerda en reiterar la importancia del Principio de no Intervención, repudiando toda acción en su contra.