El Valor de ser Opositor


Columna Diciembre

Diario Financiero

Senador Jovino Novoa

El Valor de ser Opositor

Voy a aprovechar esta columna para compartir con ustedes una preocupación que me viene dando vueltas desde hace varios meses. Se trata de la denominada política de los acuerdos, tan de moda por estos días, que ha sido mal entendida por algunos, aprovechada a su favor por otros y provocado una gran confusión en parte de la ciudadanía.

Para partir, debo recordar que acuerdo no significa que todos deban pensar igual y que, por lo tanto, se eliminen las críticas y el debate. Acuerdo es un pacto que generalmente se sella en forma posterior al debate, donde las partes manifiestan sus puntos de vista y buscan áreas de negociación para poder llegar a una solución beneficiosa para todos.

Dicho esto, es posible darse cuenta que en el ámbito político hay muchos que no entienden el verdadero significado de la política de los acuerdos. Acuerdo no significa que la Concertación y la Alianza deban pensar igual y ni renunciar a sus convicciones en pos de un falso consenso. Acuerdo no significa que la Alianza y la Concertación deban gobernar juntos desde La Moneda.

Por el contrario, para llegar a acuerdos es necesario que cada conglomerado tenga meridianamente claro cuáles son sus ideas y para qué fueron elegidos: la Concertación para gobernar y la Alianza para ejercer un rol fiscalizador y opositor. Y cada uno, desde su propia posición y sin renunciar a sus ideales, debe buscar la mejor solución para la ciudadanía.

Creo que esta concepción errada de los acuerdos, que suplanta el debate por un consenso forzado o artificial, se funda en un falso dilema que se plantea al mundo político: los acuerdos son buenos y los desacuerdos son malos. Ese dilema es una falacia, existen los buenos acuerdos (aquellos que benefician a la gente) y los malos acuerdos (aquellos que perjudican al país y a sus habitantes).

Me parece que muchas de las ideas de la Concertación, como eliminar el lucro en la educación, rigidizar el mercado laboral, tratar de imponer desde el gobierno una particular visión de la sociedad y sus valores, le hacen mal al país. En ese sentido, quienes pensamos distinto a la Concertación, particularmente los de la Alianza, tenemos un rol muy importante que cumplir. No sólo debemos fiscalizar y revisar con lupa cada paso que da el gobierno, sino que debemos contribuir al debate entregando nuestra propia visión del mundo.

Este rol opositor es la esencia de la democracia. Y la alternancia en el poder también. Mal podríamos alcanzar la alternancia si nos mimetizamos con quienes queremos reemplazar. Esta semana, un muy buen amigo mío dijo estar en una cruzada para cambiar la relación entre el gobierno y la oposición, yo lo invito a sumarse a la cruzada para cambiar el gobierno, que es lo que Chile necesita.

Por cierto que este debate de ideas se debe hacer en un clima de respeto hacia la otra posición. En ese sentido, es necesario elevar el nivel del debate y no confundir discrepancia con confrontación, ni diferencia con enemistad.

Es entendible que desde el gobierno busquen restringir la labor opositora y acallar las críticas. Pero no es comprensible que eso se haga desde la propia Alianza.

El falso dilema que se plantea, en cuanto a que sólo los acuerdos son buenos y patrióticos, lo que hace es desconcertar al electorado y difuminar las legítimas diferencias entre el gobierno y la oposición.



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