Es hora de bajar impuestos.
Columna Financiero Noviembre 2007
Senador Jovino Novoa
Es hora de bajar impuestos.
Es casi un dato de la causa que este Gobierno difÃcilmente se va a allanar a hacer una rebaja impositiva a las empresas. Sin embargo, dada la elevada inflación que enfrentamos este año –que más que duplica las protecciones del Banco Central-, creo que el Ejecutivo al menos deberÃa abrirse a la posibilidad de disminuir los impuestos a las personas. Esto debe ir acompañado por un menor gasto fiscal.
Un Gobierno que dice ser ciudadano no puede ignorar la angustia que están viviendo millones de chilenos, que deben hacer malabares para pagar cuentas cada vez más caras a fin de mes. Un Gobierno que dice que su principal prioridad es la equidad no puede hacer oÃdos sordos frente al sufrimiento de las personas más pobres del paÃs.
Es sabido que la inflación no ataca a todos por igual. Los primeros que sienten su castigo son los más pobres, que gastan una mayor proporción de sus ingresos en alimentos y bienes de primera necesidad. Según los estudios, el 20% más pobre del paÃs gasta la mitad de sus ingresos en alimentos.
Sólo como un dato, el precio del pan se ha incrementado en un 20% en un año, las verduras frutas y verduras 38% y los lácteos un 33%. A ello se le suman las alzas en las cuentas de la luz, que ya han subido alrededor de un 40% en los últimos 7 meses para los usuarios del Sistema Interconectado Central. Y para rematar, la bencina sigue subiendo y está a sólo $21 de su máximo histórico.
Todo esto ha aumentado en forma significativa el costo de la vida para las personas y ha disminuido considerablemente su capacidad adquisitiva, puesto que los sueldos no han subido de la misma manera.
Como contrapartida, tenemos a un Estado con las arcas llenas de dinero, gracias al buen precio del cobre, y sin saber bien en qué gastarlo.
No tiene ningún sentido que un paÃs que tiene más de 30 mil millones de dólares en las arcas fiscales sea tan tacaño y no comparta esa riqueza con la gente que lo necesita.
Creo que es el momento apropiado para que el Gobierno anuncie una rebaja de impuestos a las personas.
En vez de tratar de paliar las alzas con subsidios simbólicos que sólo benefician a un porcentaje menor de la población, el Gobierno deberÃa bajar en un punto el IVA y disminuir el impuesto especÃfico a los combustibles. Estas dos medidas permitirÃan aumentar instantáneamente el ingreso disponible de las personas, mitigando el impacto negativo de las alzas del último tiempo.
Argumentos para bajar el IVA hay muchos. En primer lugar, al ser un impuesto regresivo (que grava en mayor medida a los sectores de menores ingresos) termina perjudicando a los más desposeÃdos aún cuando con dicha recaudación se financien programas sociales. De hecho, es contradictorio en sà mismo que se cobre un impuesto mayor a los pobres para financiar polÃticas dirigidas a ellos mismos. Y en segundo lugar, el IVA dejó de ser la principal fuente de recaudación de Estado, siendo sustituido por el impuesto a la renta, por lo que una rebaja no significarÃa una merma tan gravitante en la recaudación.
Por último, la rebaja del impuesto a los combustibles es urgente en momentos en que el precio amenaza con llegar a los $700 por litro, de los cuales $200 corresponden al impuesto especÃfico. Este cobro también es contradictorio ya que fue creado para financiar las carreteras y hoy dÃa la mayor parte de ellas están concesionadas a privados y su uso pagado por los automovilistas, quienes están pagando el doble por su uso.
Ya que están de moda los acuerdos con el Gobierno, desafÃo aquà y ahora a la Presidenta: bajemos los impuestos para ayudar a desahogar a la clase media y a los más pobres del paÃs.