La agenda paralela del Gobierno.


Columna Marzo 2008.

Senador Jovino Novoa

La agenda paralela del Gobierno.

Apenas volvió de sus vacaciones, la presidenta Michelle Bachelet definió lo que serán las prioridades del Gobierno para los dos años que restan de su gestión. Así como en el primer período intentó (inútilmente) instalar la idea de un gobierno ciudadano, durante el “segundo tiempo” pretende llevar a cabo una reforma del sistema político.

La agenda política incluye cinco proyectos legislativos: la reforma de los partidos, el cambio del sistema binominal, la inscripción automática y voto voluntario, el sufragio de chilenos en el extranjero y la elección directa de los Cores.

Más allá del debate específico de cada una de estas iniciativas, considero que es totalmente inoportuno establecer como prioridad materias que no tienen relación con los problemas urgentes que enfrenta el país, como es la crisis energética, la delincuencia, la corrupción y el Transantiago.

Me parece poco serio que en momentos en que el Gobierno enfrenta graves irregularidades en el Mineduc y en EFE y cuando aún no se resuelven los problemas del sistema de transporte público en la capital se intente desviar la atención hacia temas de escasa relevancia pública. Esto es una demostración de una insensibilidad sin nombre hacia la gente.

Esta agenda paralela que pretende imponer La Moneda es prueba de lo irrelevantes que son los problemas de los chilenos para este Gobierno. Pareciera haber dos realidades, dos Chile distintos: el que le conviene a la Concertación y el que le conviene de verdad al país.

Sinceramente, creo que se puede conversar de todo: del voto de los chilenos en el extranjero, del binominal y del financiamiento de los partidos políticos. Pero que estos temas sean considerados los más importantes de la agenda 2008 me parece irresponsable y una falta de respeto con todo el país. Es como si en Sudán, donde la gente se está muriendo de hambre, la prioridad del gobierno fuera mejorar la infraestructura deportiva.

De todas formas, si lo que quiere el Gobierno es modernizar el sistema político para aumentar la participación de la ciudadanía en las elecciones, lo que debe hacer no es cambiar las reglas del juego, sino que simplemente jugar limpio. Tal vez, si existiera la sensación de que el Gobierno y los políticos realmente se preocupan de los problemas de la gente; si hubiera un Gobierno transparente, con ministros eficientes en vez de jefes de campaña, tal vez disminuiría la desconfianza hacia la clase política y aumentaría el interés de la gente en el quehacer político.

El primer paso que debe dar el Gobierno para disminuir esta desconfianza en el sistema político es asegurar lo básico: que el dinero fiscal se invierta en la mejora de la calidad de vida de todos y no se desvíe al bolsillo de unos pocos y que no se altere voluntad popular con prácticas clientelistas ni intervencionismo electoral.



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