La reconstrucción no es cuestión de plata
Columna publicada en La Tercera
Ha pasado más de un mes desde el terremoto y maremoto que afectó al paÃs, y a pesar del complejo escenario que presenta este hecho para el nuevo gobierno, el Ejecutivo ha cumplido su tarea con eficiencia y ha superado esta primera etapa con éxito.
Asà lo confirma la encuesta Adimark, que señala que el 70% de la ciudadanÃa aprueba la labor de ayuda del gobierno a las personas afectadas por el terremoto. Esto demuestra que éste actuó en forma oportuna y eficiente ante la emergencia. Respecto a la tarea de reconstrucción, el Ejecutivo tiene un 65% de aprobación. Como esta fase está recién comenzando, el sondeo muestra el grado de confianza en la capacidad del Presidente y su gabinete para enfrentar esta difÃcil tarea. Para no defraudar esta confianza se debe actuar con celeridad y acertar en identificar bien los problemas y sus soluciones.
Una de las dificultades es el financiamiento del programa de reconstrucción.
Hacienda está evaluando utilizar recursos de distintas fuentes y el ministro LarraÃn dijo que no descarta aumentar impuestos, cuestión en la que existe una legÃtima diferencia de opiniones.
No es necesario recurrir a un aumento de los tributos -cuyos efectos negativos sobre la inversión y el empleo están ampliamente probadosya que disponemos de recursos suficientes.
Chile cuenta con una gran cantidad de ahorros que acumuló durante años, precisamente para usarlos en momentos de necesidad. Sólo en el Fondo de Estabilización Económica y Social tenemos más de US$ 11 mil millones. Si no podemos usar este dinero en una urgencia de la magnitud de este terremoto, ¿entonces cuándo podemos utilizarlo? Además, contamos con condiciones extraordinariamente buenas para endeudarnos en el extranjero, ya que tenemos un bajÃsimo riesgo paÃs y somos acreedores netos. También es posible recurrir al financiamiento interno. ¿Por qué no endeudarnos a tasas convenientes para reconstruir el paÃs? El problema no es la escasez de recursos, porque plata hay.
Los desafÃos para el equipo económico están en evitar los efectos negativos en el tipo de cambio, la tasa de interés o la inflación que podrÃan producirse como consecuencia de esta catástrofe.
En todo caso y sin menospreciar las dificultades económicas, me parece que el verdadero desafÃo de la reconstrucción no está en el financiamiento, sino que en la logÃstica. La dificultad más grande será contar con un engranaje eficiente y coordinado para poder retirar miles de toneladas de escombros, tener 70 mil soluciones de emergencia para enfrentar el invierno, poner en pie los 79 hospitales dañados y las 2.700 escuelas inhabilitadas y construir 150 mil viviendas nuevas. El gobierno ya ha anunciado planes para enfrentar la reconstrucción y creo que la discusión pertinente tiene que darse en torno a estos planes. Además, el desafÃo no es sólo reconstruir, sino que hacerlo mejor.
Finalmente, hay un problema heredado de los gobiernos anteriores, que se presenta como un desafÃo de largo plazo para el actual, pero que también incide en esta emergencia. En la última década el paÃs ha perdido productividad y competitividad a pasos agigantados, generando un impacto muy negativo en el empleo. El terremoto agrava esa situación. Por eso, el tercer gran desafÃo es cómo crear las condiciones para que las empresas chilenas vuelvan a ser competitivas y generen más fuentes de trabajo. Nimás impuestos ni cambios en las reglas del juego ayudarán a ello.
Asà como hay que poner en pie las escuelas, los hospitales y los caminos, Chile debe también poner en pie a sus empresas.