Lamentables hechos de corrupción
LAMENTABLES HECHOS DE CORRUPCIÓN.
Jovino Novoa
Senador
La Presidenta Bachelet ha anunciado hace pocos días que enviará una nueva serie de medidas destinadas a combatir la corrupción.
Lo anterior después que el país conociera nuevas y graves situaciones de corrupción, como la utilización de facturas falsas para efectuar rendiciones de cuentas al Servicio Electoral, la defraudación al Fisco, mediante la utilización de recursos del Estado destinados a planes de empleo para pagar servicios de activistas políticos en campañas de la Concertación y la sustracción de recursos desde Chile Deportes.
Estas situaciones y la reacción del Gobierno nos recuerdan hechos acaecidos en la anterior administración de Ricardo Lagos, como los sobres con “sobresueldos” que se entregaban a los Ministros de Estado y las graves irregularidades detectadas en el MOP, entre otros casos lamentables de corrupción.
Ya en la administración Lagos se nos dijo que para evitar la repetición de estos hechos era necesario efectuar una reforma al sistema de administración del Estado. Con el apoyo de la UDI y de todos los partidos, se dictó una legislación que se denominó Modernización del Estado y Probidad Administrativa.
Hoy, frente a nuevos hechos delictuales, se quiere repetir la escena.
Pero las cosas son diferentes. No podemos, por segunda vez, dejar la sensación que lo que ha fallado es la institucionalidad y no el Gobierno llamado a aplicarla.
Nada impide que podamos avanzar todos los días en la modernización del Estado, en la transparencia y en los sistemas de control. Pero los hechos que nos preocupan son violaciones a normas elementales del Código Penal y del Estatuto Administrativo.
Hoy día corresponde aplicar esa antigua legislación y sancionar en forma drástica a quienes la han infringido.
Pero, aún más importante que lo anterior, es necesario volver al respeto a los principios y valores básicos que siempre han existido en la administración del Estado. No se necesitan nuevas leyes para que quienes trabajan en los servicios del Estado y manejan recursos fiscales, respeten los viejos principios de la probidad administrativa, la honestidad y la decencia.
No se necesitan nuevas leyes o reglamentos para tener presente que al Estado se va a servir y no a “servirse” en beneficio propio.
Chile se caracterizó en el pasado por el respeto a estos principios en la administración del Estado. Lo que ha ocurrido en estos años es que un grupo político se ha enseñoreado en el poder y administra el Estado con la idea de que nunca dejarán de manejarlo y eso, sin duda, favorece el abuso y el sentimiento de impunidad. Alguien –que no es precisamente de nuestro sector político– utilizó el término “pandilla”.
Para terminar con la corrupción, no se necesitan nuevas leyes, se requiere respetar las vigentes y los principios de honestidad más elementales.