Mercado, democracia y mujeres


Columna conjunta con Presidenta de ComunidadMujer Esperanza Cueto publicada el 22 de julio en La Tercera

Somos un país que exhibe buenos indicadores macroeconómicos y un régimen democrático estable y con sólidas instituciones, pero aún tenemos una gran deuda pendiente con amplios sectores de la sociedad que aparecen hoy postergados. Es el caso de las mujeres, que representan más de la mitad de la población del país y del electorado (53%), pero siguen viendo limitado su acceso equitativo al trabajo remunerado y también a la política, donde las tasas de participación son incluso más bajas que en el mercado laboral y están lejos del promedio regional y mundial.

La evidencia demuestra que los votantes no son los que las discriminan, que las mujeres son exitosas electoralmente al tener tasas de electividad levemente mayores que los hombres. A pesar de ello, siguen siendo una pequeña minoría entre los candidatos nominados por los partidos.

Esta baja representatividad ha generado debate y reflexión en distintos frentes y, últimamente, un diálogo institucional entre Comunidad Mujer, institución de la sociedad civil, y el Senado, que ha dado sus primeros frutos.

En primer lugar, hay consenso respecto de que esta es una falencia de nuestra democracia que hay que subsanar, que no sólo puede atribuirse a factores culturales y sociales, sino que tiene directa relación con las instituciones políticas. En segundo lugar, el compromiso del presidente del Senado de impulsar la discusión de los proyectos de ley que establecen la participación política equilibrada de hombres y mujeres y la modificación legal para limitar la reelección de parlamentarios, alcaldes y concejales.

Ambos proyectos, respecto de los cuales no existe un consenso claro en el Congreso, son fundamentales para solucionar el déficit de participación femenina en la política. A ellos debiera agregarse la discusión sobre primarias al interior de los partidos, como una forma también de estimular una mayor competencia y participación.

ComunidadMujer ha señalado que al revisar la experiencia internacional queda de manifiesto que los países han encontrado en las medidas de acción positiva una forma rápida y eficaz de tener órganos de representación más plurales.

Estas se conocen como cuotas, que buscan incidir en los procesos de nominación de candidaturas para aumentar la elección de mujeres y han demostrado a nivel mundial que cumplen su cometido.

Estas medidas no terminan con todas las barreras que enfrentan las mujeres para participar en política, pero a nivel mundial han sido efectivas en nivelar las condiciones de entrada a la competencia electoral que permite contrarrestar una exclusión histórica.

¿Podría una medida como ésta restar legitimidad a las instituciones? En un sistema como el nuestro, en que las listas son abiertas y los ciudadanos eligen libremente a los individuos que los representarán a través del ejercicio democrático del voto, no parece posible. La evidencia nos dice más bien que podría favorecer una mayor y más equilibrada competencia.

La invitación, entonces, es a buscar fórmulas nuevas, redefinir de manera sustancial los roles privados y públicos de hombres y mujeres, a la hora de legislar, de diseñar políticas públicas, de pensar Chile, para que ellas puedan ejercer a cabalidad su derecho al trabajo, a elegir, pero también a ser elegidas. Con voluntad política se puede hacer de ésta una sociedad más inclusiva, donde cada uno ocupe el lugar que le corresponde.

Eso sí que será bueno para la democracia y la legitimidad de las instituciones.



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