“Nadie compró a Piñera cómo un Presidente decorativo”


Por Claudia Álamo
Publicado en Revista Cosas

El senador de la UDI dice que nunca ha creído que la Concertación vaya a hacer una oposición constructiva y que su disposición para ayudar en la reconstrucción es “de la boca para afuera”.

De paso, insta a la UDI a no recriminar a Piñera, recordando que ellos aceptaron que él iba a vender LAN y que Chilevisión lo pasaría a una fundación. “Eso lo aceptamos. Nos pareció correcto. Debiéramos salir a reconocerlo”, dice Novoa.

Dice que hay sólo un tema que le preocupa seriamente: que durante el actual gobierno se haya instalado la discusión del alza de impuestos.

No es la pelea chica de un punto más o uno menos. Para él, lo delicado es haber puesto sobre la mesa un debate que la Concertación nunca colocó en tabla. “No quiero que se instale este concepto en los cuatro años de gobierno”, afirma Jovino Novoa en tono enérgico, categórico. Y así se lo conoce a él. Como un dirigente histórico de la UDI que no se deja llevar por la vehemencia ni la pasión. Su cabeza es enteramente racional. Dicen que es duro, inflexible. También que es el ancla del gremialismo a la hora de desplegar estrategias políticas. Es desde ahí que Jovino Novoa llama ala UDI a reconocer que no tienen nada que reprocharle a Piñera. Que todo lo que ha pasado en este primer mes de instalación estuvo claro desde el comienzo: que el gabinete sería más técnico que político; que todos sabían y aceptaron las características de Sebastián Piñera, su estilo, sus acciones en LAN, su propiedad en Chilevisión. Por eso, dice Novoa, ahora no corresponde juzgarlo.

-El primer mes de gobierno, Piñera ha recibido críticas de varios frentes, incluido usted que se opuso muy al comienzo a un alza de impuestos…

-Mi tema es sólo una discusión sobre impuestos. Nada más. Y no me siento discutiendo con el gobierno, sino que con la Concertación, con una mentalidad que cree que los impuestos son la solución para todo.

Pero ésa no es la posición del gobierno. En un panorama más general, me parece que en poco más de un mes es imposible evaluar un gobierno, ni para bien ni para mal. Cualquier evaluación que se haga es sesgada.

-Pero fue el propio Presidente el que dio una evaluación al decir que en 20 días había hecho más que en 20 años de Concertación…

-Esa es una frase. Y, claro, en algunas cosas puede ser acertada, como el Día del Combatiente, que siempre fue un día marcado por la violencia y él logró que pasara a ser una jornada normal. Pero en otras cosas es una frase más retórica. Es evidente que en 20 días no se puede hacer todo lo que se hace en 20 años en educación, salud, vivienda. No puedes comparar 20 días con 20 años. Sin embargo, lo palpable es que hemos visto un gobierno comprometido con el país, realmente preocupado de resolverla situación de catástrofe que recibimos. Tenemos un Presidente trabajando 24 horas diarias y siete días de la semana. Es un gobierno en terreno y lo hace a un ritmo ejemplar.

-Desde un punto de vista más político, ¿usted siente que éste es el gobierno de Piñera o el gobierno de la derecha?

-Este es un gobierno de la Coalición por el Cambio y tiene un Presidente, cuyas características todos conocemos. Es un Presidente de mucha personalidad, muy trabajador, que tiende a estar en todas las cosas.

-¿Y eso es bueno?

-Es bueno y malo. Si todo está en manos del Presidente, termina resultando malo porque él no tiene la capacidad para hacerlo. Pero lo bueno es que impone un ritmo que es muy necesario para enfrentar la emergencia. No veo que Piñera pueda mantener el mismo ritmo en cinco o seis meses más. Para ese entonces, el gobierno ya va a estar asentado. En todo caso, uno lo puede juzgar ahora. Todos sabíamos que él era así. Nadie compró a Piñera pensando que sería un Presidente decorativo. Los millones de chilenos que votamos por él, sabíamos perfectamente cuáles eran sus características.

-Me refiero a cuán de derecha cree usted que será este gobierno. Ya se atrevió al alza de impuestos, cosa muy resistida por la derecha y que la Concertación en 20 años nunca tocó…

-Todos saben, porque lo he dicho, que soy muy contrario a que se haya planteado ese debate. Hubiera preferido que no se hubiese abierto porque, efectivamente, muchos sentimos que ésta era una posición que se había mantenido durante 20 años por razones muy de fondo. No me parece bueno que ahora eso se ponga en cuestión.

-¿Por qué no?

-Me preocupa que nosotros olvidemos los principios en los cuales creemos. Aquí se dice: “Señores, los privados tienen que hacer un esfuerzo ahora”. Perdón: todo el esfuerzo que hace el país viene del sector privado. En Chile, el 90 por ciento de la producción está en manos del sector privado. Ahí está el motor para el trabajo, la productividad. ¿Qué hace el Estado? Bueno, legítimamente, todos los años el Estado les saca a los particulares una parte de su trabajo. Entonces, momentito: eso de que otros tienen que meterse la mano al bolsillo porque nunca lo hacen, es mentira. Me preocupa que ese concepto se instale en estos cuatro años de gobierno.

-También es cierto que la carga tributaria en Chile es una de las más bajas, al menos respecto de los países de la OCDE.

-Eso no es cierto. Esa una falsedad. La OCDE acaba de sacar una estadística y Chile es uno de los paises que tiene una de las más altas tasas de recaudación y de ingresos tributarios. El punto es otro: ¿le falta plata al Estado para la reconstrucción?

-Según se ve, claramente le falta.

-Es que no es así. Sobra plata. Todas las cifras dicen que la reconstrucción costará entre 8 mil y 10 mil millones de dólares. Eso es: dos mil 500 en viviendas; mil 200 en obras públicas, dos mil 800 en salud, mil millones de dólares la emergencia misma, que es la construcción de mediaguas, los subsidios de cesantía… No necesitamos aumentarla carga tributaria para esto. Chile tiene 12 mil millones de dólares en el Fondo de Emergencia para el desarrollo social y económico. ¿Para qué es este fondo? ¿No será para “emergencias”? Si el año pasado la Concertación agarró 8 mil millones de dólares de ese fondo para enfrentar la crisis económica, ¿me van a decir que para un terremoto no se puede echar mano de ahí también? Además, Chile no tiene deuda externa. Por tanto, tiene capacidad para hacerlo. Y también hay una capacidad de endeudamiento interno muy alta. Sinceramente, no es un problema de dónde sacamos los recursos.

“ALLAMAND ESTÁ EQUIVOCADO”

-¿Usted se siente partícipe de este gobierno? ¿Lo representa?

-Absolutamente. Algunos han criticado la composición del gabinete. No me parece.

-Allamand ha sido uno de los críticos más directos…

-Allamand está equivocado en eso. Siempre se dijo que el gabinete iba a estar más orientado a las capacidades técnicas que políticas; que éste no iba a ser un gabinete de cuoteo político. Además, muchos de nosotros estamos en el Parlamento; por lo tanto, era evidente que los que estaban para ministros no eran políticos. Ese era un dato que se sabía. Y dentro de ese contexto, es un excelente gabinete.

-¿Dirigentes como Pablo Longueira, Andrés Allamand como ministros, no habrían hecho una diferencia?

-Puede que sí, puede que no. A mí no me parecía adecuado sacar senadores que habían sido elegidos popularmente. Por lo tanto, dentro de las posibilidades que había, el gabinete responde a algo que todos nosotros conocíamos. Además, son personas que están cumpliendo muy bien. En un mes, el país ya tiene un plan de vivienda de dos mil 500 millones de dólares; un plan de obras públicas de mil 200 millones de dólares. Lo mismo en el caso de la salud. Entonces, claro, podríamos tener a Pablo Longueira, que es un motor, o podríamos tener a Allamand, que lleva más de 20 años dedicado ala política, pero están en el Senado. Y me pregunto: ¿hubiesen tenido el plan de reconstrucción listo en tan poco tiempo? Yo veo que lo que se ha hecho en 30 días es un esfuerzo gigantesco.

-Otro aspecto es la ausencia de relato, de una épica. ¿Podrá ser la eficiencia el sello movilizador e inspirador del gobierno?

-Este gobierno tenía una épica, pero fue alterada por las circunstancias en que recibimos el país. La épica era el mandato de los electores: un cambio. La necesidad de que la Concertación se fuera y entrara gente nueva. Hoy, la épica se llama reconstrucción. Ahí estamos enfocados.

-En el cónclave de la Concertación, los ex Presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet planteaban cómo debiera hacerse la reconstrucción y también el temor de que la derecha hiciera una reconstrucción apatronada, sin considerar a la gente…

-Perdón: ¡Yo nunca he visto gallo más patrón que Ricardo Lagos! ¡El sentía que era el dueño del país y hacía las cosas como él quería! Lo último que hizo como él quería fue el Transantiago. Y, por favor, ese tema le ha costado al país seis mil millones de dólares. Casi un terremoto. Así que antes de que el señor Lagos Escobar empiece a hablar de estilo apatronado, que se mire al espejo. Es la crítica más absurda que he escuchado. Eso demuestra que tienen una predisposición en contra por buscarle las cinco patas al gato.

-A propósito de gatos, Frei señaló que la Concertación debía estar muy atenta para que el gobierno de Piñera no les pase gato por liebre.

-Mire: la Concertación tiene la clara decisión de boicoteara este gobierno. Y todo eso que dicen de que van a hacer una oposición constructiva, que se van a sumar a la emergencia, es de la boca para afuera. Basta oír a los ex Presidentes Bachelet, Lagos y Frei, para ciarse cuenta de que no hay oposición constructiva de parte de la Concertación. Ellos nos están criticando con prejuicios, pero no hicieron ni la más mínima autocrítica de los errores que cometieron en 20 años. Insisto: si uno compara el costo que va a tener que asumir el Estado a raíz del terremoto con el costo que tuvo que asumir el Estado con el Transantiago, estos señores debieran tener vergüenza para salir a la calle. Jamás he creído en eso de “oposición constructiva”.

-Coincidamos también en que la Concertación tuvo al frente a una oposición que se planteó bajo la tesis del desalojo. Más frontal.

-Ese es el título de un libro de Andrés Allamand. Ahora, evidentemente que en algún momento había que criticarlo mal que se estaban haciendo las cosas. Pero si revisas las leyes aprobadas en el Congreso, verás que más del 90 por ciento se aprobó casi por unanimidad. Jamás usamos el Senado para boicotearles algún proyecto.

SIN RECRIMINAR

-El que Piñera haya demorado la venta de acciones de LAN y que aún no se despeje lo de Chilevisión, ¿no ha contribuido a alimentar las críticas en contra del gobierno?

-Mire: la gente votó por Piñera sabiendo que él iba a vender LAN después de ser elegido Presidente. La realidad es que lo hizo 10 o 20 días después de lo que se había comprometido, porque hubo un terremoto de por medio. En segundo lugar, la gente votó por Sebastián Piñera sabiendo que él era dueño de Chilevisión y que lo iba a transferir a una fundación. En la UDI aceptamos esas condiciones. Nos parecieron razonables.

-Igual la UDI fue a La Moneda a reclamar por la demora.

-Cierto. La UDI lo planteó y el gobierno lo resolvió.

-¿Y es de los que creen que Piñera debe vender Chilevisión?

-Nosotros aceptamos el planteamiento hecho por Piñera de pasar el canal a una fundación. Creo que debiéramos salir a reconocer que, en su momento, eso nos pareció adecuado. Ahora, tengo la impresión que, haciendo un nuevo análisis ele la situación, es más conveniente que se venda.

-¿Por qué? ¿Qué cambió?

-Hoy puede haber un mayor nivel de exigencia de la opinión pública para que la desvinculación de Piñera de Chilevisión sea más radical. En política uno tiene que considerar esas cosas. Dicho esto, me parece que un mínimo de lealtad nuestra es no salir a criticar esa situación, porque en la UDI la aceptamos. Por eso, nadie puede recriminar a Piñera y decirle: “Oh, usted tenía un conflicto de interés en Chilevision y nadie supo”.

-Usted cree, entonces, que “sólo los muertos y los santos no tienen conflicto de interés”, como planteó el mismo Presidente.

-No. Esa fue una frase muy poco feliz. Pero tampoco es para darle tanto bombo. Son mucho más graves los conflictos de interés que se generan después de que se asume el gobierno, como cuando uno empieza a contratar a los amigos o tiene a toda la familia metida dentro del gobierno, que cuando uno parte con las cuentas claras. Lo que pasa es que esas contrataciones a los amigos o parientes, son conflictos que para la Concertación no existen. Para ellos, el único conflicto de interés es entre el empresario y la política. Ese es el tremendo doble estándar de la Concertación.



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