Novoa: “Los partidarios nos estamos informando por la prensa de las in-decisiones del Gobierno”


Senador UDI dice que “el Gobierno está pagando los costos de querer quedar bien con Dios y con el diablo”. Y que con el Ejecutivo “por esta estructura, esta forma, no nos sentimos identificados; y no es un problema de la UDI, también es de RN”.

Fuente: La Segunda
Por María Eugenia Fernández
Santiago, 2 de junio. – Comparte el juicio crítico que los diputados UDI y el secretario general del partido, Víctor Pérez, realizaron esta semana a la conducción política del Gobierno.

El mismo plantea que “no es novedad” su postura, pero vuelve a remarcar con fuerza los puntos que, a su juicio, tienen hoy al Presidente Piñera con un 56% de desaprobación y un 36% de respaldo. “El Gobierno no tiene una agenda propia y distintiva de la Concertación. No le encuentro una impronta”, afirma el senador Jovino Novoa. En segundo lugar, dice, “la estructura de toma de decisiones es equivocada” y “no hay un proyecto político”.

Pero lo más grave, a su juicio, es que “este Gobierno mira las encuestas todos los días. Si uno hace una mirada superficial de nuestras ideas -que son más difíciles de llevar adelante- y mide todos los días los efectos de lo que se dice, se termina en una conducción caótica”.

Novoa  plantea que la administración Piñera “está pagando los costos de querer quedar bien con Dios y con el diablo”. “Y no nos sentimos interpretados”, dice.

-¿Le preocupa más la aprobación de 36% o al rechazo de 56%?

-Me preocupan las dos cifras, pero más el 56% de desaprobación porque es alta y denota un país polarizado. No hay nadie indiferente. Y esta polarización es en torno a la gestión de gobierno, más que nada. Este fenómeno es reflejo de una falta de conducción y proyecto político que no se ha corregido.

-Este no es nuevo.

-No lo es. Lo que veo es que, en primer lugar, el Gobierno no tiene una agenda propia y distintiva de la Concertación. Si se pregunta cuál es la impronta nuestra, de la Alianza, que tiene este Gobierno, yo no la encuentro.

-¿Es el tema del relato, que planteó Pablo Longueira?

-Hay una falta de definición en cuanto a qué es lo que queremos para Chile que sea distinto de la Concertación. Pareciera que estamos continuando el camino de la Concertación… Mejorando, quizás la gestión, pero sin enfatizar el desarrollo del país o la necesidad de modernizar, por ejemplo, la legislación laboral, la productividad. No hay una definición política. Cuando Pablo habló de que falta relato, usó la palabra más suave para decir que no hay un proyecto político claro, y eso significa que nuestra gente no se siente interpretada.

Pero también hay otro punto: la estructura de toma de decisiones del Gobierno es equivocada. Es una estructura vertical -Presidente, segundo piso, ministro del Interior- donde no estamos nosotros ni RN. Eso no es adecuado, y se refleja en que las decisiones se toman en las bilaterales famosas -el Presidente con el ministro- sin un análisis global. Hoy la sociedad se estructura horizontalmente, el poder se reparte.

-Pero para eso debiera estar el comité político, ¿no?

-El comité político tiene influencia relativa. Ahí se plantean muchas cosas pero al final la tónica después de su reunión es que salen a la luz los problemas que hay. Por esta estructura, no nos sentimos identificados; y no es un problema de la UDI, también es de RN. Esta estructura impide sentirse parte integrante. La UDI ha hecho un esfuerzo grande de tolerancia a los problemas, de colaboración con el Gobierno, y a un costo grande. No es falta de voluntad.

“El Gobierno no ha sido valiente”
-Algunos pueden pensar que es el Gobierno el que paga los costos de una UDI que critica públicamente…

-Las causas de la baja en la evaluación están bien claras y van por el lado de la indefinición política. Nadie podría pensar algo distinto, hay unanimidad en ese análisis. Nosotros hemos pagado los costos al tener a los ministros en las áreas más conflictivas, por ejemplo en Educación, a la Ena, que tiene que salir a defender a veces malas decisiones… Se critica que es un problema comunicacional cuando no lo es. Esas son las cosas que han provocado desafección, pero son todas corregibles.

Además, hemos empezado a tener problemas internos porque unos son más gobiernistas que otros…

-Pero eso es típico en los partidos oficialistas.

-Sí, pero no debiera repercutir internamente. Yo pensaba que después de 20 años de la Concertación íbamos a retomar algunas de nuestras banderas con un sentido. Y cuando hablamos de un Gobierno comprometido con una agenda social, es una con un sello distinto al de la Concertación, que es el del asistencialismo, y que a uno lo motiva a enfrentar las dificultades con un objetivo.

-En el caso de HidroAysén, se vio más al Gobierno defendiendo la decisión que a los parlamentarios.

-Cuando hago un análisis sobre esta falta de proyecto no responsabilizo 100% al Gobierno; yo creo que también en nosotros ha habido una falla, sobre todo en los parlamentarios que muchas veces legislamos mirando a la tribuna.

El Gobierno no ha sido valiente porque las medidas que ha tomado han sido correctas, pero hay temor a asumirlas como un punto positivo. Entonces aparecen dándose explicaciones más que convencidos porque es bueno para el país. Ahora, tengo la impresión de que esto es perfectamente remontable. Hemos tenido 15 meses de gobierno y el momento para hacer la inflexión y los ajustes en la toma de decisiones, comprometer a quienes apoyamos al Gobierno en una definición política más profunda, es ahora. Tenemos otros 15 meses más antes de que entremos a la vorágine electoral.

-¿A qué se debe ese temor a asumir las propias decisiones?

-No podría decir cuál es la razón, pero creo que el problema es que nuestras ideas son más difíciles de llevar adelante y de que tengan un apoyo fácil, y este Gobierno mira las encuestas todos los días. Nuestras ideas no son las más propias de la demagogia, las que uno se para en la plaza y llegan las multitudes. Son ideas que tienen que penetrar sobre la base del convencimiento y los resultados.

Si uno hace una mirada superficial, y se preocupa demasiado de las encuestas y mide todos los días los efectos de lo que dice, terminas con una conducción caótica. Puedes saber perfectamente qué hacer, pero o no se hace, o se duda o se toma una decisión y no se transmite su fundamento. Así se paga el costo de la decisión y no se obtiene ningún beneficio. Eso puede que esté influyendo en la toma de decisiones. Al final, el Gobierno está pagando los costos de querer quedar bien con Dios y con el diablo. Eso lo vimos en el AVC, en los gases lacrimógenos. No sé cómo se tomó esa decisión, que a los dos días se echaron para atrás… Yo me río, pero los partidarios nos informamos por la prensa de las in-decisiones del Gobierno. La gente reclama “me informé de esta decisión por la prensa”, nosotros nos informamos de las indecisiones…

“Esta crítica no es personal”
-¿Qué medidas deben tomarse? Algunos UDI plantean un cambio de gabinete.

-Esto no se arregla con un cambio de personas. Hay que revisar bien cómo llegamos a una estructura en la que todos nos sintamos parte, y eso significa asumir compromisos y cambiar actitudes del Gobierno y los partidos. En segundo lugar, definir el sentido político de las cosas que estamos haciendo, y en tercer lugar ver cuáles son las personas más adecuadas para eso. Tenemos que dar una identidad política a este Gobierno que no sea la de la Concertación ni poner el AVC como prioridad, si nunca ha sido un tema nuestro.

Además es insólito que el Gobierno se meta en ese tema sin tener los consensos mínimos con sus partidos. ¿O vamos a empezar a gobernar con la Concertación, los mismos que echan abajo el posnatal?

-En la UDI varios diputados apuntan al ministro Hinzpeter como responsable.

-Yo no descarto que en todo esto haya un problema de conducción, pero esta crítica no es personal. En esta estructura cualquier ministro del Interior tendría los mismos problemas que tiene Hinzpeter.

-¿Qué le parecen las versiones de que en La Moneda se evalúa cambiar a la ministra Von Baer?

-Son rumores sin asidero que insistirían en el mismo error, de no darse cuenta que éste es un problema de diseño y definiciones políticas, no comunicacional.

Recuadro
“Error” en AVC

-¿Apoya la carta de los diputados UDI sobre el AVC?

-Sí. El Presidente planteó que sería visto después del 21 de mayo, pero eso significa primero ponerse de acuerdo. Y no creo que sea tan difícil, porque en la Alianza hay consenso en que el matrimonio homosexual no va. Esto no es algo religioso ni moral: por naturaleza entre un hombre y una mujer se da la procreación, se dan lazos de sanguinidad, y por eso la sociedad da una estructura jurídica a esa relación. Esta otra, de naturaleza distinta, debe tener una reglamentación distinta al matrimonio. De ahí para abajo, estoy abierto a todo lo que se haga por reconocer una realidad o la dignidad de las personas.

-Hay varios diputados UDI que se oponen a cualquier reconocimiento.

-Pero, ¿qué es reconocimiento? ¿Un matrimonio? Sería un gran error. No digo que estemos todos de acuerdo en lo mismo, pero se puede llegar a un entendimiento y para eso un gobierno primero se sienta con sus filas.

-¿No es legítimo que el Gobierno tantee terreno con la oposición?

-Eso es un error. Más allá del AVC, la crítica es poner en la agenda temas que dividen. Este tema no es sólo UDI, vayan a preguntarle a Carlos Larraín…

-¿Y Ud., de qué tipo de reconocimiento es partidario?

-Mi posición es que no constituye estado civil, no crearía una institución que produzca efectos al firmar.



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