Políticas Públicas erradas: la principal causa de la contaminación ambiental en la Región Metropolitana.
30 de Mayo
Columna Diario Financiero
Senador Jovino Novoa
Políticas Públicas erradas: la principal causa de la contaminación ambiental en la Región Metropolitana.
Si bien es cierto que las características geográficas y ambientales de la cuenca de Santiago dificultan la ventilación durante el invierno, que la falta de lluvias tiene un fuerte impacto en la calidad del aire y que el desmedido crecimiento de la ciudad son fundamentales a la hora de explicar los altos índices de contaminación de la capital, también es cierto que en 17 años la Concertación no ha sido capaz de mantener controlada la situación.
El fracaso de la política medio-ambiental, la inexistencia de una política energética y el desastre del Transantiago, explican en gran parte las pésimas condiciones ambientales en que viven los habitantes de la Región Metropolitana.
Los gobiernos de la Concertación han elaborado numerosos planes de descontaminación para Santiago y le han prometido a los capitalinos una ciudad menos contaminada. Aylwin prometió descontaminar Santiago para el 2000; Frei lanzó un millonario plan de descontaminación, que mediciones posteriores detectaron con un incumplimiento del 44%; y Lagos prometió un 2005 libre de preemergencias. Ninguno de estos compromisos ha sido cumplido.
A lo anterior, se suma la falla en los sistemas de predicción de la calidad del aire. La red de Monitoreo Automática de Contaminantes Atmosféricos (MACAM) ha sufrido un fuerte deterioro desde el año 2000, al punto que hoy día no puede asegurar la calidad de la información que entrega.
Asimismo, la crisis energética, provocada por el incumplimiento argentino en la entrega de gas natural y la falta de previsión del gobierno chileno -que todavía no diseña una matriz energética que se haga cargo de la realidad- ha provocado el retorno de los combustibles más contaminantes en la industria (petróleo) y el aumento del uso de la leña como medio de calefacción residencial. Ambos factores han impactado fuertemente en la calidad del aire en la Región Metropolitana.
A ello se le suma el fiasco que significó el Transantiago, plan que pretendía frenar la tendencia creciente de los capitalinos a trasladarse en auto, ofreciéndoles un sistema de transporte público cómodo y eficiente y, a su vez, menos contaminante. Debido al fracaso del proyecto estrella del ex presidente Lagos, hoy día la gente ha optado en masa por el transporte privado, aumentando la congestión y el levantamiento de partículas en suspensión. Además, se han incorporado buses antiguos muy contaminantes, los “enchulados”, muchos de los cuales ya habían dejado de circular; se postergó la obligatoriedad del uso de filtros; y circulan buses y otros vehículos piratas que difícilmente cumplen con los estándares ambientales.
Me preocupa que la presidenta y las autoridades ambientales le echen la culpa de la contaminación a la falta de conciencia ciudadana y a las características geográficas de Santiago, en vez de asumir su responsabilidad por las erradas políticas que han seguido en esta materia. No estamos de acuerdo en que, por culpa de la ineficiencia del gobierno, se les cargue la mano a los ciudadanos, por ejemplo, aumentando las restricciones a los vehículos catalíticos. Queremos que de una vez por todas, funcionen los planes de descontaminación y que las promesas se cumplan. Queremos que exista una política energética hecha a la medida de este país y una política de transporte público que funcione.