Subsidio al empleo juvenil. Un paso en el sentido correcto.


Columna publicada en www.senado.cl el 20 de marzo de 2009

Las cifras de empleo juvenil son alarmantes. Uno de cada 5 jóvenes de entre 20 y 24 años está desempleado.

De acuerdo a los datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas, la tasa de desocupación de los jóvenes de este rango etario es más del doble que la media nacional, alcanzando un 18,1% en el trimestre noviembre 2008 – enero 2009.

Esta realidad es aún más dramática en los estratos socioeconómicos más bajos. La tasa de participación laboral de los jóvenes del quintil más rico es 60% superior a la del quintil más pobre.

Para enfrentar este grave problema, que se ha acentuado en el último tiempo producto de la crisis económica, el Gobierno envió un proyecto de ley de subsidio al empleo. Con ello se busca fomentar la contratación de jóvenes del 40% más pobre del país, una población tremendamente vulnerable y que requiere de un apoyo importante en este momento.

Reconociendo la urgencia del problema, los senadores y diputados hicimos grandes esfuerzos para despachar con la mayor celeridad este proyecto, el cual fue aprobado en tiempo récord, de manera tal que entre a operar en el mes de junio.

Sin embargo, considero que esta iniciativa es un primer paso y en ningún caso una solución frente al los niveles preocupantes de desocupación que se proyectan para los próximos meses.

Es necesario ampliar el subsidio a la contratación para favorecer a personas vulnerables de todas las edades. Ello contribuiría a  eliminar el riesgo de sustitución por parte de los empleadores de sus trabajadores de mayor edad por jóvenes que sí tienen acceso al subsidio.

La extensión del subsidio debiera hacerse con la misma fórmula planteada, ya que es sumamente atractiva. Recordemos que del monto total del subsidio dos tercios están destinados al trabajador, y un tercio al empleador, lo cual funciona como un incentivo a la contratación además de una ayuda importante para los trabajadores de bajos ingresos.

Al igual que este subsidio hay otras tantas formas de incentivar la contratación. Una de ellas es la tan vilipendiada flexibilidad laboral, la cual permitiría terminar con las rigideces del sistema laboral, reducir los costos a la contratación de personal y, como resultado de ello, disminuir la tasa de desempleo.

El mundo moderno exige legislaciones laborales modernas, que se adecúen a las necesidades del mercado del trabajo. Un paso importante en ese sentido sería permitir que las empresas modifiquen la jornada laboral ante aumentos o bajas en el ritmo de producción, o que se cambie el sistema de indemnización por años de servicio. Todo esto rebajaría las barreras a la contratación  y mejoraría la competitividad de Chile para poder insertarse de mejor manera en el contexto mundial.

 La crisis económica actual nos presenta una oportunidad única para enfrentar las materias que menciono sin prejuicios ideológicos, dejando de lado la conveniencia política y pensando sólo el beneficio del país. Sólo así podremos ayudar a resolver los problemas de muchos de nuestros compatriotas, que enfrentan el drama de perder el empleo y que miran con angustia cómo se esfuma gran parte de lo ganado con años de trabajo.



Su correo electrnico nunca se comparte.
Los campos obligatorios estn marcados *




*