Urge solución a los problemas penitenciarios
Columna publicada en www.senado.cl el 12 de Junio de 2009
El incendio que se produjo en la cárcel de Colina II hace más de un mes, que terminó con la muerte de 10 reclusos, es una señal de alerta de que algo se está haciendo mal en las cárceles del paÃs.
Es de conocimiento público que la mayorÃa de las personas privadas de libertad conviven hacinadas, con una pésima calidad de vida, una limitada oferta de alternativas para ocupar el tiempo libre y con baja dotación de personal encargado de la vigilancia. Lo anterior es la ecuación perfecta para producir conflictos y violencia.
La cárcel de Colina II es administrada por el Estado, y lamentablemente no contaba con los niveles de seguridad adecuados para los internos y menos para GendarmerÃa.
En la actualidad la población penitenciaria en Chile ya superó las 50 mil personas –una de las tasas más altas de América del Sur– del total sólo 15 mil internos se encuentran recluidos en cárceles concesionadas, donde viven en mejores condiciones.
En el caso de las cárceles concesionadas, la administración de los servicios básicos del recinto están a cargo de un privado, mientras la seguridad está en manos de GendarmerÃa.
Según un estudio de Libertad y Desarrollo en base a información entregada por el Ministerio de Obras Públicas las cárceles concesionadas han arrojado mejoras en todos los aspectos.
En estos recintos se perciben mejoras por ejemplo en el Ãtem alimentación, ya que los internos comen una dieta balanceada que es proporcionada por un tercero la cual garantiza por ejemplo la disminución de las enfermedades transmitidas por alimentos.
Al mismo tiempo, tienen acceso a la salud, lo que permite que tengan sus fichas de salud al dÃa y que los que padecen enfermedades sean tratados e incluso tengan acceso a los beneficios del AUGE.
Asimismo, a  los internos de cárceles concesionadas se les entregan competencias laborales tales como capacitación de oficios y realizan actividades de recreación y deporte periódicamente. Además, a diferencia de las cárceles públicas, tienen a su disposición psicólogos.
Respecto de la seguridad -una de los elementos que falló en el penal Colina II donde se produjo el incendio- el hecho que los internos de las cárceles concesionadas tengan en su mayorÃa celdas individuales, no sólo mejora las condiciones y seguridad de los reos, sino también la de los gendarmes y del personal administrativo.
En 2006 el gobierno de la época se comprometió a construir 10 cárceles concesionadas, sin embargo, a la fecha sólo seis de ellas están operando y hay una séptima en construcción.
La evidencia empÃrica demuestra que lo idóneo para los internos y para el personal de GendarmerÃa es avanzar en la lÃnea de las cárceles concesionadas, ya que de este modo los reclusos conviven en mejores condiciones, lo cual es menos propenso a crear ambientes que generen resentimiento y frustración como en la actualidad, que pueden llevar a producir hechos tan tremendos como el vivido en Colina II.Â
Al parecer, el ministro de Justicia, Carlos Maldonado, está considerando esta opción puesto que luego del brutal incendio señaló que ¨esto es el futuro –en referencia al nuevo penal concesionado de Concepción – Colina II representa el pasado. Eso es lo que estamos dejando atrás con las cárceles concesionadas, donde los estándares de seguridad son distintos, donde las celdas individuales son la regla, donde los internos tienen toda su alimentación en un casino, entre otras cosas¨.
Esperemos que las palabras del ministro se transformen pronto en hechos, puesto que todavÃa quedan más de 35 mil reclusos que viven en condiciones inhumanas que propician violencia, desesperanza y resentimiento, y van en el sentido contrario de la rehabilitación de las personas privadas de libertad.